El 61 % de los padres saben que sus hijos apuestan

Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología de la USC, subraya los factores que han contribuido a que la industria del juego se propague

Entrevista publicada en La Voz de Galicia:

Detrás del aumento de las apuestas se encuentra la normalización de una adicción, una escasa concienciación y una inacción continuada por parte de la Administración pública. Así lo constatan expertos como Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología de la USC.

Los investigadores como él insisten en subrayar los factores que han contribuido a que la industria del juego se propague por las calles de los barrios y por Internet causando dependencia, adicciones y problemas de índole laboral y personal.

-¿Qué valoración hace de la nueva regulación del juego?

-El balance es muy positivo. Considero que las medidas son procedentes y necesarias, después de una primera reforma que no tuvo la valentía que los expertos esperábamos. Es cierto que existe una responsabilidad individual del consumidor, pero debe primar la responsabilidad institucional ante una adicción creciente. En los últimos diez años se multiplicaron por cuatro el número de menores que juegan en línea. Protegerlos es un gran paso hacia adelante, y un aviso a navegantes de que aquí no vale todo. Aun así, esto no es suficiente y se debe seguir avanzando.

-¿Considera que las presiones económicas pueden provocar un retroceso?

-No lo creo. Por suerte, hay un movimiento y una concienciación social muy grande. El volumen de negocio es brutal: estamos hablando de una actividad que genera más de 50.000 millones de euros anuales. Por esto último debemos estar todos muy vigilantes, y sobre todo debemos ser capaces de mantener la sensibilidad con esta adicción.

-¿Cuáles deben ser los siguientes pasos que deben darse?

-Es un problema social que depende mucho del ambiente, y no tanto de las familias. Por lo tanto, debe tratarse estructuralmente: se ha de incluir el problema en la educación, controlar la proliferación de establecimientos donde se puede apostar y crear una regulación fuerte que fomente la concienciación y asegure la protección.

-¿Qué responsabilidad le da a la publicidad en el aumento de las cifras?

-Una muy alta. El adolescente va a apostar porque cree que puede ganar dinero, pero eso se lo han metido en la cabeza con publicidad persuasiva. Sería un error pensar que la publicidad es solo lo que vemos por la televisión o en Internet. También es una campaña de márketing colocar máquinas para apostar cerca de colegios y otros lugares frecuentados por menores para aumentar la accesibilidad de los jóvenes y de todo el mundo a las apuestas. No llega con restringir la publicidad, hay que reducir la accesibilidad de los menores, que son los más vulnerables, a las casas de apuestas.

-Muchos de los menores que apuestan lo hacen en máquinas tragaperras.

-La inmensa mayoría. Los datos dicen que lo hacen en pandilla con una permisividad flagrante. Al 80 % de los que apostaron no se les pidió el DNI. Tiene que haber más inspecciones y más sensibilidad por parte de todos. Además de las multas, hay que ayudar a los hosteleros a poder controlar esto. Mandos a distancia para activar las máquinas y poner un límite al número de las mismas me parecen medidas positivas.

-¿Qué deben hacer los padres?

-El 61 % de los padres saben que sus hijos apuestan, pero no son conscientes del riesgo. Apostar un día no es un problema, pero los padres deben ser conscientes de que eso tiene un componente adictivo muy grande para poder educar a sus hijos. Intentar darle información al menor y observar posibles cambios en los gastos, cambios de comportamiento, de amistades, de estado de ánimo. No se debe demonizar, pero sí concienciar de manera precoz.

-¿Qué ayudas tiene a su disposición una persona adicta al juego?

-En Galicia hay una carencia importantísima en el sistema sanitario público para ofrecer tratamiento. Las unidades de salud mental juvenil no están preparadas para esto. Hay mucha desinformación y falta de conocimiento. Es importante avanzar en esto, pero lo es más aún crear un plan de prevención a través de leyes y educación.

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